Аннотация
I
La detonación sonó a las seis menos cuarto de la madrugada, en medio del silencio de la casa. Todas las villas que hay entre el bulevar de los Mártires y la carretera de Elbasan fueron construidas antes de la guerra y son de las escasísimas viviendas en Tirana que están rodeadas por jardines. Habían pasado dos horas largas desde entonces, pero la atmósfera todavía continuaba impregnada de un olor denso y opresivo, no a pólvora, sino a aire muy apretado. Ismaíl abrió la ventana y aspiró el relente de la mañana, una especie de neblina gris que se elevaba por encima de los arcos del seto y sobre los montículos de hojas rojas del otoño apiladas en jaulas de rejilla. Dos policías de uniforme permanecían apostados junto a la verja principal, y un inspector de paisano observaba la mansión y tomaba fotografías desde distintos ángulos. Había demasiadas ventanas que daban a ese lado del jardín: las dos cristaleras abalconadas del primer piso, donde dormía el viejo Zanum, como se conoc...

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