Страница 68 из 144
Sha
– No te aflijas, papá. -Sha
El la miró con picardía.
– ¿Sabes que tú has afectado profundamente a sir Gaylord? -preguntó.
Sha
– Toda 1a tarde ha estado dándole vueltas al asunto y por fin, después que tú te levantaste de la mesa, se atrevió a pedirme tu mano. -Orlan leyó la expresión súbitamente sorprendida de Sha
Ahora., fue Trahern quien bajó la mirada y frotó su palma contra la punta de su zapato con hebilla.
– ¿Hay algo que te preocupa, papá? -preguntó Sha
– Sí, algo que me preocupa desde hace un tiempo.
Sha
– Por conseguir mis propios fines te he causado dolor y tristeza -dijo Trahern-. Esa nunca fue mi intención. -La miró a los ojos y sus hombros parecieron encorvarse un poco-. Estoy viejo, Sha
– Comprendo, papá. -Sha
– Ahora, basta de charla -dijo Trahern y se puso de pie a fin de que su rostro quedara oculto en las sombras-. Te he tenido despierta mas de la cuenta.
El minuto se arrastró lentamente hasta que Sha
– Buenas noches, papá. -Cuando Trahern se volvió para marcharse, apenas oyó las siguientes palabras-: Te amo.
No hubo respuesta, sólo otro fuerte resoplido antes que sus pisadas cruzaran el saloncito y la puerta se cerrara suavemente.
Sha
Pasó un largo momento antes que levantara la vista y encontrara a Ruark a los pies de la cama, mirándola con una extraña semisonrisa en sus labios.
– ¿Has escuchado? _preguntó ella con voz apenas audible.
– Sí, amor mío.
Sha
– Nunca había notado que él se siente tan solo -,-dijo y suspiró profundamente..
Fue un paso gigantesco desde una egoísta juventud hacia la edad adulta y la preocupación por los demás. La transición era grande y dolorosa y Ruark permaneció en silencio, dejando que ella asimilara lentamente la situación.
Sha
Su padre la quería casada y con hijos. ¿A quién elegiría ella? ¿Sir Gaylord, una ridícula caricatura de un caballero? En las sombras detrás de él, estaba otra figura, oscura Y misteriosa. Allí su paz se disolvía como nieve bajo las tibias lluvias de primavera y su mente luchaba por comprender el significado de su inquietud.
Lentamente, Sha
Ruark miró a Sha
– El dijo que soy libre de elegir esposo cuando yo quiera -murmuró Sha
Ruark respondió después de un momento.
– No tengo deseos de ir en busca del verdugo, Sha
– Eso puedes decirlo tú -replicó Sha
Ruark rió cáusticamente.
– Sha
– ¿Cómo puedes sugerir semejante cosa? -dijo Sha
– Ah, amor mío, tus dulces palabras -me conmueven -bromeó Ruark provocativamente-. Sólo puedo señalar que tus ruegos en el calabozo eran más gentiles y que estabas tan afligida que hasta entregaste tu virginidad para lograr tus fines.
– ¡Grosero, hijo de perra! -exclamó Sha
Había estado expuesta al rudo lenguaje de los marineros y otros trabajadores y era capaz de lanzar una catarata de frases que pondrían envidioso al más vulgar de los truhanes callejeros.
Ruark se inclinó. Su cólera y su frustración empezaban a notarse en su expresión.
– ¿Y ahora -preguntó en tono despectivo- vas a tenerme como tu amante de bolsillo, Sha
– ¡Comedia! -La voz de Sha
– ¿Y estás segura de que la vida conmigo no te traería felicidad?
– dijo Ruark y la miró fijamente, aguardando una respuesta.
– ¿Esposa de un siervo? -preguntó Sha
– No sería por mucho tiempo -replicó él con expresión sombría. Sha
– Claro -dijo-, pronto tu cuello sería estirado más allá de su resistencia. Entonces yo sería verdaderamente una viuda.
– Si te creyera tendría que abandonar toda esperanza -:-dijo Ruark con una ácida sonrisa-. Perdóname, Sha
– Me irritas con tu petulancia -dijo Sha
– Por supuesto, mi lady. -Ruark habló con exagerada gentileza-. Si eres tan amable, mi sombrero y mi camisa. Valoro mucho mis ropas puesto que son lo único que pertenece a John Ruark.
Sha
Ruark tomó su sombrero y examino largamente su forma aplastada, antes de llevárselo al pecho e inclinarse en una rígida reverencia.
– Me marcho, con tu permiso -dijo-. No te molestaré más con mis infortunios.
Sha