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– Sí, es bastante feroz, y absurdamente leal.
– Pues tienes suerte. Eliminaron la palabra «lealtad» hace mucho tiempo del vocabulario de Los Ángeles.
– ¿Pero puedo contar con la tuya, no?
– Por supuesto -contesto rápidamente-. Forma parte del servicio. Además creo que en este asunto te la han jugado.
– ¿Y ahora qué hago?
– Esperar y ver qué pasa con el artículo de MacA
– Me parece que va a ser un fin de semana largo.
– Muy largo, me temo.
Pero al mediodía del día siguiente, la sensación era de que habíamos ganado la guerra de las relaciones públicas. Aunque Los Angeles Times publicó un breve artículo en la sección de «Espectáculos» sobre la columna de MacA
A Tracy le entusiasmó el artículo de Craig Clark, así como a Brad y a Bob Robison y, por supuesto, a Alison.
– Hasta hace sólo cinco minutos, siempre pensé que Justin Wanamaker era un pedante pomposo -dijo-. Pero ahora le nominaría para el premio Nobel. El tipo es un artista. Espero que esto destruya la reputación de esa rata.
Sally también me llamó desde Seattle, encantada con el artículo de Variety.
– Esta mañana no han parado de llamarme, con muestras de solidaridad y diciendo lo mal que te han tratado, y lo elegante que has sido en la entrevista de Variety. Estoy muy orgullosa de ti, mi vida. Lo has llevado de maravilla: venceremos.
Qué alegría saber que seguíamos siendo «nosotros». Pero no podía culpar a Sally por su enfado del día anterior. La forma en que se había enterado debió de ser muy desagradable para ella, y como cualquiera (yo especialmente) había reaccionado con una mezcla de miedo, rabia e incredulidad.
Pero tenía razón, estábamos dándole la vuelta a una situación potencialmente desastrosa, hasta el punto de que mi contestador y mi correo electrónico, tanto de casa como del despacho, se inundaron de mensajes de apoyo de amigos y colaboradores profesionales. Mejor aún, el sábado, la ola de la marea se volvió contra Theo McA
– Ojalá las cosas siempre fueran así -dijo Sally después de leerme el análisis desmembrador de Los Angeles Times sobre MacA
– Con toda la razón, porque él se ha hecho una carrera jugando a perro rabioso de Hollywood. Ahora le han neutralizado, y todos se sienten seguros para darle la patada.
– Se lo merece. Y lo más bonito es que tú no sólo te has vengado, sino que vas a salir del incidente como parte ofendida, y como una persona que sabe defenderse.
Sally había vuelto a dar en el clavo. Durante la semana, recibí una llamada de Jake Jonas, el jefe de producción de la Warner, asegurándome que Romper y entrar «pronto tendría luz verde», que lo estaba leyendo Steven Soderbergh (a quien le encantaba, según ellos) y había prometido comunicar su decisión el viernes. Después, hacia el mediodía del domingo, Sheldon Schwartz, el presidente ejecutivo de la FRT, también me llamó a casa y me contó la anécdota siguiente:
– Hace un año, la Asociación Judía de Orange County me nombró ejecutivo del año de entretenimiento, y durante mi discurso de aceptación yo di las gracias a mi esposa, Babs, diciendo, y es una cita literal: «Siempre ha estado conmigo a las tres de la madrugada, cuando el resto del mundo duerme». Después todo el mundo me felicitó por la frase, a excepción de Babs, que me recordó que ésa era la frase exacta que utilizó el dramaturgo August Wilson cuando dio las gracias a su esposa durante su discurso de aceptación del premio Tony a principios de los noventa. Yo había asistido a esos premios, por supuesto, y la frase de Wilson se me había quedado grabada y, todos esos años más tarde, me salió, disimulada como un comentario original de Sheldon Schwartz.
»Lo que quiero decir, David, es que me sentí muy cerca de ti cuando te acusaron tan maliciosamente, y que admiré la dignidad y la sangre fría con las que lo has afrontado. Por propia experiencia sé que lo he te ha pasado puede pasarle a cualquiera.
– Gracias, señor Schwartz -dije-. El apoyo que me han demostrado todos en la cadena ha sido extraordinario.
– Somos una familia, David. Por favor, llámame Shel.
Alison casi se ahoga con el humo del cigarrillo cuando le repetí la conversación al día siguiente.
– ¿En serio te dijo que «somos una familia»? -preguntó.
– Sí, pero yo no le respondí precisamente: «Eh, Shel, ya está bien de tópicos».
– Hablando de tópicos, ¿sabías que tu nuevo amigo íntimo Shel es tan partidario de la familia que acaba de abandonar a su esposa número tres para casarse con su…, no te lo vas a creer, su irrigadora de colon, que resulta que es una serbia de veintiocho años con un par de melones que habrían hecho parecer plana a la difunta Jayne Mansfield?
– ¿De dónde sacas estos cotilleos misteriosos?
– De la columna de MacA
– No tiene gracia.
– Sí la tiene, sobre todo porque ahora él es el motivo de cotilleo. Este asunto le ha dejado fuera de combate. Es como si le hubieras dado una patada en los huevos al bravucón de la calle y todos estuvieran encantados.