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Normalmente, los aprendices no recuerdan esas explicaciones en su vida diaria, pero de alguna forma, las guardan intactas y fielmente en lo que los brujos llaman el aparato de perceptividad. Los brujos han utilizado esta aparente peculiaridad de la percepción, y han convertido el acto de recordar todo lo que se les enseñó en la segunda atención, en una de las tareas tradicionalmente más difíciles y complejas de la brujería.
Los brujos explican que cada vez que uno entra en la segunda atención, el punto de encaje se encuentra en una posición diferente. Recordar, para ellos, significa situar de nuevo el punto de encaje en la posición exacta en la que se encontraba en los momentos en que ocurrieron las entradas a la segunda atención.
Don Juan me aseguró que los brujos no solamente recuerdan sino que reviven todas sus experiencias en la segunda atención, por medio del acto de volver a situar su punto de encaje en cada una de las posiciones donde estuvo.
Don Juan me dio explicaciones muy detalladas de la brujería mientras yo me hallaba en la segunda atención, sabiendo que la fidelidad y precisión de tal instrucción permanecería fielmente intacta conmigo por el resto de mi vida.
Acerca de esta calidad de fidelidad, dijo:
– Aprender algo en la segunda atención es como lo que aprendemos de niños; permanece con nosotros toda la vida. Decimos "es muy natural" cuando hablamos de algo aprendido muy temprano en la infancia.
Juzgando todo esto desde mi punto de vista actual, me doy cuenta de que don Juan me hizo entrar en la segunda atención tantas veces como pudo. Quería, según él, forzarme a sostener, por largos periodos de tiempo, nuevas posiciones de mi punto de encaje y percibir coherentemente en ellas; en otras palabras, su propósito era forzarme a arreglar mi uniformidad y mi cohesión.
I
Otro descubrimiento monumental que los brujos antiguos hicieron, que don Juan me explicó cuidadosamente, fue el darse cuenta de que el punto de encaje se desplaza muy fácilmente durante el sueño. Esta realización dio lugar a otra: que los sueños están totalmente asociados con ese desplazamiento. Los brujos antiguos vieron que cuanto mayor era el desplazamiento, más inusitado era el sueño, o viceversa: cuanto más inusitado era el sueño, mayor era el desplazamiento. Don Juan dijo que esta observación los llevó a idear técnicas extravagantes para forzar el desplazamiento del punto de encaje, tales como la ingestión de plantas alucinogénicas; o el someterse a estados de hambre, fatiga, tensión; o el control de los sueños. De esta manera, y quizá sin siquiera saberlo, crearon el arte del ensueño.
Un día, cuando nos paseábamos en la plaza de la ciudad de Oaxaca, don Juan me dio la más coherente definición del arte del ensueño, desde el punto de vista de un brujo.
– Los brujos consideran el ensoñar como un arte extremadamente sofisticado -dijo-. Lo llaman también el arte de desplazar el punto de encaje de su posición habitual, a voluntad, a fin de expandir y acrecentar la gama de lo que se puede percibir.
Dijo que los brujos antiguos construyeron el arte del ensueño basándolo en cinco condiciones que vieron en el flujo energético de los seres humanos.
Uno, vieron que sólo los filamentos energéticos que pasan directamente a través del punto de encaje pueden ser transformados en percepción coherente.
Dos, vieron que si el punto de encaje se desplaza a cualquier otra posición, sin importar cuán grande o diminuto sea el desplazamiento, otros filamentos energéticos que no son habituales comienzan a pasar a través de éste. Ello hace entrar en juego al fulgor de la conciencia, lo cual fuerza a estos filamentos energéticos a transformarse en percepción coherente y estable.
Tres, vieron que en el transcurso de sueños normales, el punto de encaje se desplaza fácilmente y por si solo a otras posiciones en la superficie o en el interior del huevo luminoso.
Cuatro, vieron que por medio de la disciplina es posible cultivar y ejecutar, en el transcurso de los sueños normales, un sistemático desplazamiento del punto de encaje.
Y cinco, vieron que se puede hacer que el punto de encaje se desplace a posiciones fuera del huevo luminoso y entre al reino de los filamentos energéticos del universo fuera de lo humano.