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– Sí. Hay gran profusión de detalles acerca de todos esos líos en los que se metía durante sus años escolares; altercados con profesores, peleas con compañeros de clase y cosas por el estilo.

– Sí, me acuerdo de eso. Había una profesora de quinto o sexto que decía que le tenía miedo a Lisbeth.

– Birgitta Miåås.

– Eso es.

– Y hay bastante información sobre Lisbeth de la etapa que pasó internada en la clínica psiquiátrica infantil. Además de muchos detalles relativos a las familias de acogida en las que estuvo durante su adolescencia, al incidente de la agresión de Gamia Stan y a todo eso.

– Sí. ¿Adonde quieres llegar?

– La internan en la clínica cuando está a punto de cumplir los trece años.

– Sí.

– Pero no escriben ni una palabra sobre el motivo del ingreso.

Mikael permaneció callado un rato.

– ¿Quieres decir que…?

– Quiero decir que si se interna a una niña de doce años en una clínica de psiquiatría infantil, lo más probable es que ocurriera algo que motivara ese ingreso. Y tratándose de Lisbeth seguro que fue uno de sus tremendos arrebatos, con lo cual debería aparecer en su biografía. Pero no se hace ni la menor alusión al respecto.

Mikael frunció el ceño.

– Malin, por una fuente fidedigna sé que existe un informe policial sobre Lisbeth realizado en febrero de 1991, cuando tenía doce años. No figura en el registro. Pensaba pedirte que lo buscaras.

– Si existe un informe, tiene que figurar en el registro. Cualquier otra cosa sería ilegal. ¿Has mirado bien?

– No, pero mi fuente dice que no está allí.

Malin permaneció callada un instante.

– ¿Y tu fuente es buena?

– Muy buena.

Malin guardó nuevamente silencio. Mikael y Malin llegaron al mismo tiempo a la misma conclusión.

– ¡ La Säpo! -dijo Malin.

– ¡Björck! -precisó Mikael.