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Joh
– Te aseguro que si te invita a su casa lo pasarás en grande. ¿Lo ha hecho?
Nino negó con la cabeza.
– He puesto demasiado interés en la película.
– No hagas tonterías, muchacho -dijo Joh
Nino, con voz de borracho y sin preocuparle el que pudieran oírle, dijo:
– Sí, eran feas y viejas, lo reconozco, pero eran mujeres de verdad.
Dea
Nino le hizo una breve reverencia.
– No eres más que un paleto, Nino -dijo Joh
– Y no pienso cambiar -replicó Nino, con voz pastosa.
Joh
Joh
– Eres un pillo, Nino. Sabes que tienes contrato por un año, y que, digas lo que digas o hagas lo que hagas, no puedo despedirte.
– ¿Que no puedes despedirme? -dijo Nino, con la gracia de los borrachos.
– Claro que no.
– Pues aguántate.
Por un instante, ante la despreocupada sonrisa de Nino, Joh
Joh
– De acuerdo, muchacho, lo único que te pido es que cantes para mí. Por lo demás, haz lo que quieras. No quiero dirigir tu vida. Lo único que debes hacer es cantar para que, ahora que no puedo cantar, por lo menos consiga ganarme algún dinero.
– Cantaré, Joh
De modo que era eso, pensó Joh
– Vete al diablo -le dijo en tono amistoso.
Ambos se echaron a reír, como antes, como cuando eran más jóvenes.
Cuando Joh
Joh
– Una vez le pedí al Don un puesto en su organización, pero me lo negó. Yo ya estaba cansado de conducir camiones; tenía ganas de ganar dinero. ¿Sabes qué me dijo? Que cada hombre tenía su destino, y que el mío era el de ser artista. Me dio a entender que no me consideraba un hombre duro.
Las palabras de Nino hicieron reflexionar a Joh
Joh
Joh
– Espero que así me saldrá usted más barato -le dijo, francamente.
Por ello se mostró sorprendido cuando el productor ejecutivo le dijo que debería pagar cincuenta mil dólares al representante del sindicato. Los contratos y las horas extras, entre otras cosas, solían ser fuente de grandes problemas, por lo que el dinero estaría bien empleado. De momento, Joh
– Al tipo ese del sindicato envíemelo a mí -dijo Joh
El tipo se llamaba Billy Goff. Joh
– Pensaba que mis amigos lo habían arreglado todo. Me dijeron que no me preocupara del asunto de las cuotas.