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En Hollywood se reían de su afición por las vírgenes. Le consideraban anticuado. Por otra parte, algunas de las vírgenes de Joh
Sus amigos siempre le hablaban de formas extravagantes de hacer el amor, pero a él no le satisfacían. Con su segunda esposa tuvo complicaciones en este sentido. Empezó a burlarse de él y a llamarlo rústico, y luego empezó a decir a quien quisiera oírla que su marido tenía una manera infantil de hacer el amor. Tal vez éste fuera el motivo de que Sharon no quisiera acostarse con él. No importaba. De todos modos, Joh
Gi
Terminado el desayuno, Joh
– La mitad de todo lo pondré a nombre de las niñas -dijo Joh
Su antigua esposa le dirigió una sonrisa de agradecimiento y le dio un beso en la mejilla antes de salir de la habitación.
En la mesa de su despacho, Joh
Joh
– Me gustaría leerla en cuanto la termine -le dijo Joh
Por el comentario que hizo el escritor, Joh
– Iremos a cenar con algunos amigos -propuso Joh
Al otro lado del hilo, el novelista rió francamente y dio su conformidad.
Acto seguido, Joh
Luego se dispuso a realizar la llamada más difícil de todas. Marcó el número de Jack Woltz. Le dio las gracias por haberle concedido el papel y le dijo que estaría encantado de volver a trabajar para él. La intención de su llamada era dar una bofetada al productor, que al cabo de pocos días se enteraría de todo y se sentiría ofendido por la burla de Joh
Acto seguido, se dedicó a terminar el cigarro. Tenía una botella de whisky, pero había prometido a Hagen -¡y a sí mismo!-que no bebería. De hecho, había prometido también no fumar. Era una tontería; la pérdida de su voz seguramente no tenía nada que ver con el tabaco ni con la bebida. No abusaría, desde luego, pero un poco de licor y de tabaco le ayudarían a pensar. Y en adelante, con tanto dinero como tendría en sus manos, debería pensar mucho.
Ahora que el silencio era absoluto, pues tanto Gi
Joh
Lo peor de él fue siempre su generosidad, su educación. Al divorciarse, dio a su esposa todo cuanto tenía y se aseguró de que sus hijas se beneficiarían de una parte de lo que había hecho: discos, películas, actuaciones en night-clubs, etc. En los tiempos en que las cosas le iban bien, nunca negó nada a su primera esposa y, además, ayudó siempre a los hermanos y hermanas de Gi