Добавить в цитаты Настройки чтения

Страница 53 из 141

– No faltaría más, Tom. Y no te preocupes por mi tiempo. Ven a mi casa, te convendrá descansar un poco. Daré una fiesta, y tendrás oportunidad de conocer a gente del cine.

Siempre hacía la misma oferta. No quería que sus conocidos de toda la vida creyeran que ahora se avergonzaba de ellos.

– Gracias -dijo Hagen-, pero no tendré tiempo, te lo aseguro. De acuerdo, pues. Llegaré en el avión que sale de Nueva York a las once y media de la mañana.

– Bien.

– No te muevas de tu automóvil -indicó Hagen-. Di a alguien que me espere al bajar del avión, para que luego me conduzca hasta ti.

– De acuerdo -respondió Joh

– Mi padrino tiene un plan para ayudarme -dijo Joh

Fue a sentarse nuevamente en el sofá. Se sentía muy cansado. Al darse cuenta de ello, Gi

– ¿Por qué no te quedas a dormir aquí, en la habitación de los huéspedes, en lugar de ir a tu casa? Podrías desayunar con los niños y te evitarías el conducir de noche. No me gusta pensar que estás solo en casa. ¿No te atormenta la soledad?

– No paso mucho tiempo en casa -alegó él.

Virginia se rió.

– Entonces no has cambiado mucho.

– Virginia guardó un breve silencio y prosiguió-: Voy a preparar la habitación.

– ¿Por qué no puedo dormir en la tuya?

Gi

– Porque no -replicó con una sonrisa.

Él le devolvió la sonrisa. Seguían siendo amigos.

A la mañana siguiente, Joh

– ¡Eh, Gi

– Un momento, Joh

Y fue sólo cuestión de un segundo. Seguramente lo tenía ya todo a punto, pues aún no había acabado de encender el primer cigarrillo del día, cuando se abrió la puerta del dormitorio y entraron sus dos hijas con el carrito de la comida.

Eran tan hermosas que Joh

Compartió el desayuno con ellas, y también el café. Era una costumbre ya antigua, de su época de cantante de orquesta, cuando raramente podía comer con su familia. En aquel entonces, las raras veces en que Joh

Sólo Gi

Joh

– Tendrás que vestirte pronto -dijo Gi

Hizo que las niñas salieran de la habitación.

– Sí -contestó Joh

Le miraba mientras se vestía. Joh

– Faltan sólo dos semanas para Navidad -dijo Gi

Era la primera vez que Joh

– Sí. Estaré con vosotras el día de Nochebuena y el de Navidad -dijo Joh

No habló del día de Año Nuevo. Aquella noche la destinaba a emborracharse con sus amigos, y no quería que su ex esposa estuviera presente. No sentía remordimientos por ello. Era sólo que de vez en cuando necesitaba desinhibirse, no pensar en nada.

Gi

– No te preocupes; Tom no va a notarlo -Gi

Las tres mujeres de la familia lo acompañaron a la puerta, y luego hasta el garaje. Llevaba a las niñas cogidas de la mano. Gi