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– Lo verás muy pronto -replicó ella-. Aquí el invierno da la sensación de ser eterno

– Nunca te abandonaré -le aseguró él.

– No te me mueras, Harry -le pidió Ruth

El hecho de que Ha

En aquellos momentos, Ha

Le había sorprendido la facilidad con que persuadió a Eddie, pero éste tenía sus razones para pensar que un viaje de cuatro horas en coche con Ha

Cuando estaba en un período de transición entre dos novios, Ha

A los cuarenta años, la crudeza sexual de Ha

Ni ahora ni en ninguna otra época pasada Eddie se había sentido sexualmente atraído por Ha

– ¡Un puñetero poli holandés! -le dijo Ha

Lo único que Ruth les había dicho a los dos era que había visto por primera vez a Harry en una de sus firmas de ejemplares, y que más adelante él se presentó en el vestíbulo de su hotel. A Ha

– ¿Qué clase de relación tiene exactamente un tipo así con esas furcias? -le preguntó Ha

Eddie volvió a mirarla furtivamente, pero nunca la habría interrumpido cuando ella estaba enfadada. Le encantaba contemplarla cuando se exaltaba

Ha

– Nunca había notado tan feliz a Ruth -comentó Eddie en un tono de tristeza

El recuerdo de lo entusiasmada que ella parecía cuando hablaron por teléfono le hizo cerrar los ojos, dolido, pero se dijo que estaba conduciendo. El color ocre quemado de las hojas secas era para él un mórbido recordatorio de que la estación del follaje había terminado. ¿Acaso su amor por Ruth también agonizaba?

– Está chalada por ese tipo, de eso no hay la menor duda -dijo Ha

– Podría ser uno de esos buscadores de oro… -sugirió Eddie.

– ¡No es broma! -exclamó Ha

– Y es tan mayor como lo era Allan -dijo Eddie

Cuando Ruth habló con él por teléfono, revelándose tan feliz, Eddie se convenció a medias de que no estaba enamorado de ella o que había dejado de estarlo. Era una sensación confusa. Eddie no sabría realmente lo que sentía por Ruth hasta que la viera con el holandés

– Nunca he salido con un tipo como Harry -dijo Ha

– Ruth dijo que Harry es estupendo de veras para Graham -replicó Eddie-. Interprétalo como quieras

Eddie sabía que sus esfuerzos por relacionarse con Graham habían sido insuficientes, y que en ese aspecto le había fallado a Ruth. Sólo era el padrino nominal del niño. (Desde que pasó un día entero con Ruth cuando ella era una niña, y sin duda porque también fue el día en que la abandonó su madre, Eddie se sentía desconcertado en presencia de los niños.)

– A Ruth la seduciría cualquiera que fuese "estupendo de veras" con Graham -objetó Ha