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– Una explosión de temperamento. Se recuperará.

Lo siguiente de la lista era pasarme por la oficina. Yo creía que me había vestido para la ocasión, pero Lula me dejó como una aficionada. Llevaba botas de la tienda Harley, pantalones de cuero, chaleco de cuero y las llaves en una cadena sujeta al cinturón. Y colgada en el respaldo de la silla tenía una chaqueta de cuero con flecos en las mangas y el escudo de Harley cosido en la espalda.

– Por si tenemos que salir en la moto -dijo.

«Aterradora motorista negra vestida de cuero provoca el caos en las autopistas. Kilómetros de atasco debido a conductores con tortícolis.»

– Será mejor que te sientes para que te cuente lo que sé de DeChooch -me dijo Co

Miré a Lula.

– ¿Tú ya sabes lo de DeChooch?

La cara de Lula se iluminó con una sonrisa.

– Sí. Co

– Esto sólo lo sabe la gente de la familia -dijo Co

– ¿De qué familia estamos hablando?

– De la familia.

– Entendido.

– Pues ésta es la cosa…

Lula ya se estaba riendo, incapaz de contenerse.

– Lo siento -dijo-. Es que me parto. Cuando lo oigas te caerás de la silla, ya verás.

– Eddie DeChooch se comprometió a hacer contrabando de cigarrillos dijo Co

»A la primera persona que llama DeChooch es a Anthony Thumbs -Co

Asentí. Anthony Thumbs controla Trenton. Lo que dudo que sea un gran honor, dado que Trenton no es exactamente el centro de las actividades del hampa. Su verdadero nombre es Anthony Thumbelli, pero todo el mundo le llama Anthony Thumbs. Puesto que Thumbelli no es un apellido italiano muy frecuente, me imagino que fue fabricado en Ellis Island, como el apellido de mi abuelo Plum fue abreviado de Plumerri por un funcionario desbordado de trabajo.

Co

– Anthony Thumbs nunca le ha tenido mucho cariño a Louie D, pero Louie D está muy bien relacionado, de alguna manera poco clara, y Anthony sabe que la cúpula de la familia está en Trenton. Así que Anthony Thumbs hace lo más sensato como cabeza de familia y le dice a DeChooch que acompañe al cuerpo de Louie D hasta Jersey para que lo entierren. Lo que pasa es que Anthony Thumbs, que no se distingue por ser el hombre más elocuente de la tierra, le dice a Eddie DeChooch, que no oye nada: "Tráeme a ese cabrón aquí". Cito textualmente. Anthony Thumbs le dice a Eddie DeChooch "Tráeme a ese cabrón aquí".

»DeChooch sabe que entre Louie D y Anthony Thumbs no existía precisamente amor. Y cree que es una vendetta y piensa que Anthony Thumbs le ha dicho: "Tráeme el corazón a mí".

Me quedé boquiabierta.

– ¿Qué?

Co

– Me encanta esta parte -dijo Lula-. Me encanta esta parte.

– Lo juro por Dios -dijo Co

Lula y Co

Me puse una mano sobre la boca, sin saber si unirme a la risa del grupo o seguir mi propio impulso y vomitar.

Co

– Vale. Total, que DeChooch mete el corazón en una nevera portátil con un poco de hielo y se pone en camino hacia Trenton con los cigarrillos y el corazón. Le lleva la nevera a Anthony Thumbs y le dice, henchido de orgullo, que le ha traído el corazón de Louie D.

Como es logico, Anthony se pone como una fiera y le dice a DeChooch que se lleve el puto corazón a Richmond y que haga que el enterrador se lo devuelva a Louie D.

»Les hacen jurar silencio a todos, porque no sólo es una situación embarazosa, además es una peligrosa falta de respeto entre dos facciones de la familia que, incluso en los mejores momentos, no se llevan demasiado bien. Y para colmo, la mujer de Louie D, que es una mujer muy religiosa, está alucinando porque han profanado el féretro de su marido. Sophia DeStephano se ha erigido en protectora del alma inmortal de Louie y está decidida a enterrarle completo, caiga quien caiga. Le ha dado un ultimátum a DeChooch: o devuelve el corazón de Louie o lo convierte en hamburguesas.

– ¿En hamburguesas?

– Una de las actividades de Louie es una planta procesadora de carne.

No pude controlar un escalofrío.

– Y aquí es donde las cosas se ponen confusas. DeChooch, no se sabe cómo, pierde el corazón.

Era tan alucinante que no estaba segura de si Co

– ¿Perdió el corazón? -dije-. ¿Cómo pudo perder el corazón?

Co

– Eso es lo que me ha contado la tía Flo, y es todo lo que ella sabe.

– No me extraña que DeChooch esté deprimido.

– Claro… -dijo Lula.

– ¿Y qué tiene que ver Lorena Ricci con todo esto?

Co

– No lo sé.

– ¿Y El Porreta y Dougie?

– Tampoco lo sé -dijo Co

– O sea, que lo que busca DeChooch es el corazón de Louie D.

Co

– Eso parece.

Me quedé pensando un minuto.

– En algún momento, DeChooch supuso que el corazón lo tenía Dougie. Y luego, que lo tenía El Porreta.

– Sí -dijo Lula-, y ahora cree que lo tienes tú.

Una miríada de puntitos negros me nublaron la vista, y en mi cabeza se pusieron a sonar campanas.

– Huy, huy -dijo Lula-, no tienes muy buena pinta.

Puse la cabeza entre las piernas e intenté respirar profundamente.

– ¡Cree que tengo el corazón de Louie D! -dije-. Cree que voy por ahí con un corazón. Dios mío, ¿qué clase de persona se pasea por ahí con el corazón de un muerto? Creía que se trataba de drogas. Creía que estábamos negociando con cocaína de El Porreta. ¿Cómo voy a hacer un trato con un corazón?

– No me parece que eso deba preocuparte -dijo Lula-, puesto que DeChooch no tiene ni a El Porreta ni a Dougie.

Le conté a Co

– ¿A que es increíble? -dijo Lula-. A El Porreta lo ha secuestrado una ancianita. Puede que fuera la mujer de Louie D intentando recuperar el corazón de su marido.

– Más vale que no haya sido la mujer de Louie D -dijo Co

– ¿Le dijo a Louie que la matara?

– No -dijo Co

– Dios mío.

– De todas formas no creo que haya sido Sophia, porque he oído que lleva encerrada en casa desde que murió Louie, encendiendo velas y maldiciendo a DeChooch -Co

En cualquier caso, secuestrar a El Porreta no era muy difícil. Basta con ofrecerle un porro para que te siga hasta los confines de la Tierra.

– Tal vez deberíamos ir a hablar con Estelle Colucci -le dije a Lula.

– Estoy dispuesta a todo -dijo Lula.

Be

Aparqué la moto enfrente de la casa de los Colucci, llegué hasta la puerta y llamé. Nadie respondió. Lula se metió entre los arbustos que había debajo de las ventanas y echó una mirada dentro.

– No se ve a nadie -dijo-. No hay luces encendidas. La tele está apagada.

Luego probamos en el club. Be

El Tip Top es un café oscuro y estrecho que ofrece comidas caseras a precios razonables. El linóleo verde y negro del suelo está agrietado, las lámparas del techo dan una luz mortecina por la grasa que las cubre y los asientos de polipiel de las mesas están reparados con cinta de embalar. Mickey Spritz fue cocinero del ejército durante la guerra de Corea. Abrió el Tip Top cuando volvió del frente, hace treinta años, y desde entonces no ha cambiado nada. Ni el suelo, ni los asientos, ni el menú. Mickey y su mujer se encargan de la cocina. Y un deficiente mental, Pookie Potter, sirve las mesas y lava los platos.

Be

– ¡Demontres! -dijo Be

– Hemos pasado por su casa -le dije a Be

– Claro. Porque estoy aquí.

– ¿Y Estelle? Estelle tampoco estaba en casa.

– Ha habido un fallecimiento en la familia -dijo Be

Estelle va a estar fuera de la ciudad un par de días.