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»Gertrude Bierma

Sonó el teléfono y Uta vio que Salettl cogía el auricular que tenía junto al codo. El médico escuchó un momento, colgó y le lanzó una mirada a Uta.

– Ja -dijo.

Al cabo de un momento se abrió una puerta y entró Von Holden. Barrió el salón brevemente con una mirada y se apartó hacia un lado.

– Hier sind Sie, ya han llegado -comunicó Uta a sus invitados, mientras lanzaba una mirada fulminante a las azafatas, que salieron inmediatamente del salón por una puerta lateral.

Un instante después entró un hombre sumamente atractivo y de impecable elegancia.

– Dortmund está ocupado con unos asuntos en Bo

Von Holden cerró la puerta y se dirigió a la mesa. Sirvió un vaso de agua mineral a Scholl y luego retrocedió hasta situarse cerca de la puerta.

Scholl era un hombre alto y delgado, de pelo corto y canoso, tez bronceada y ojos asombrosamente azules. La edad y una fortuna considerable habían labrado un rostro anguloso de frente ancha, nariz aristocrática y mentón hendido. Tenía la estampa de un militar de la antigua escuela, un talante que exigía que se le prestara atención desde el momento en que entraba en una habitación.

– La presentación, por favor -dijo dirigiéndose a Uta en voz baja. Erwin Scholl era una curiosa mezcla de timidez calculada y arrogancia avasalladora. Encarnaba la típica historia del self-made man americano. Desde su condición de inmigrante alemán paupérrimo, había ascendido hasta "convertirse en el magnate de un amplio conglomerado editorial y luego se había revestido de las bondades del filántropo, recaudador de fondos e íntimo amigo de los presidentes de Estados Unidos, desde Dwight Eisenhower hasta Bill Clinton. Como la mayoría de los presentes en la sala, su fortuna e influencia dependían de las masas, pero obedeciendo a una voluntad y propósitos deliberados, era totalmente desconocido para ellas.

– Bitte, por favor -pidió Uta por el interfono. La sala se oscureció y la pared frente a los invitados se abrió en tres partes dejando al descubierto una pantalla de televisión de tres metros por cuatro de alto.

Apareció inmediatamente una imagen de nitidez impecable, un primer plano de un balón de fútbol. De pronto, un pie chutó la pelota. La cámara se alejó rápidamente para mostrar un panorama de los cuidados jardines de Anlegeplatz y a los sobrinos de Elton Lybarger, Eric y Edward chutando alegremente la pelota. La cámara se desplazó y apareció Elton Lybarger mirando el juego junto a Joa

De pronto, uno de los sobrinos chutó la pelota en dirección de Lybarger y éste se la devolvió con un vigoroso movimiento del pie. Luego miró a Joa

La próxima escena mostraba a Lybarger en su elegante biblioteca. Sentado ante el fuego del hogar, vestido informalmente con pantalones y jersey, explicaba en detalle a un interlocutor fuera de imagen el fenómeno del eje que París y Bo

– Desde luego, lo que quería decir es que se debe tejer un vínculo entre Berlín y Londres. Porque, como todo el mundo sabe, gracias al voto del 20 de junio, aprobado por los legisladores, que se niegan a volver atrás en cuanto a la unidad alemana se refiere, se ha recuperado la sede del gobierno central para Berlín, que así ha vuelto a convertirse en el corazón de Alemania.

Luego la imagen de Lybarger se fundía y aparecía otra cosa. Era perpendicular y ligeramente arqueada y cubría casi los cuatro metros de alto de la pantalla. Pasó un momento y no sucedió nada, hasta que la cosa empezó a girar vacilando y luego se movió resueltamente hacia delante. Fue entonces cuando todos reconocieron lo que era. Un pene totalmente hinchado, palpitante y erecto.

De pronto la perspectiva se desplazó hacia la silueta de un segundo hombre que observaba de pie en la penumbra. Con un segundo desplazamiento de la cámara, los presentes vieron a Joa

Luego el hombre y el pene caían sobre ella y Joa

Una perspectiva de la cámara mostraba al segundo hombre, que se mantenía apartado. Era Von Holden y estaba completamente desnudo. Con los brazos cruzados sobre el pecho, observaba la escena con indiferencia.

La cámara volvía al lecho y en el ángulo superior derecho de la pantalla aparecía un contador codificado que grababa el tiempo transcurrido desde la penetración hasta el orgasmo.

Cuando la lectura llegó a 4.12.04, era evidente que Joa

A los 6.00.03, un electroencefalograma que registraba las ondas cerebrales de Joa

A los 7.19.19, el hombre tuvo un orgasmo completo.

A los 7.22.20 Von Holden apareció nuevamente en pantalla y acompañó al hombre hasta la puerta de la habitación.

Al salir, dos cámaras enfocaron simultáneamente al hombre que había mantenido relaciones sexuales con Joa

El hombre era Elton Lybarger.