Добавить в цитаты Настройки чтения

Страница 23 из 76

9

Cuevas, pulgas, vientos recios, comida ordinaria, caras de dientes cariados, uniformes grises y gorras con la estrella roja, éstas son mis primeras impresiones de Yenan. Mi nueva vida comienza con una forma de tortura. A fin de sobrevivir me prohíbo pensar que estoy en un lugar donde cada año mueren de hambre tres millones de personas. Me prohíbo reconocer que esa gente no ha visto un retrete en su vida y no se baña salvo el día en que nace, el de su boda y el de su muerte. Muy pocos saben en qué día nacieron o dónde está la capital de China. En Yenan todos se llaman a sí mismos comunistas. Para ellos es su religión. La búsqueda de pureza espiritual los gratifica.

Me asignan a una cuadrilla de otras siete camaradas. Cinco del campo y dos, incluyéndome a mí, de la ciudad. Cuando pregunto a las campesinas sus motivos para enrolarse al ejército, Sesame, la más osada, dice que lo hizo para huir de un matrimonio de conveniencia. Su marido era un niño de siete años. El resto de las chicas asienten. Han venido para impedir que las vendan o para no morir de hambre. Las felicito. Pasamos la mañana aprendiendo un ejercicio militar.

La mujer de la ciudad tiene unas facciones extrañas. Tiene los ojos en los lados de la cara cerca de las orejas, como una cabra. Es arrogante y habla mandarín imperial. Enlaza las sílabas unas con otras, con una voz masculina. El Ejército Rojo no es un ejército de salvación, advierte. Sino una escuela, de formación. Somos comunistas, no un puñado de mendigas. Es terrible que nunca hayáis oído hablar del marxismo leninismo. Estamos en el ejército para cambiar el mundo, no para llenarnos el estómago.

Me indigna. Las campesinas se miran; no saben cómo reaccionar. Las intimida. Le pregunto cómo se llama. Fairly

¿Qué eres?, le preguntan las campesinas.

Poeta.

¿Qué es eso? ¿Qué es un poema? Sesame sigue sin entenderlo aun después de oír la explicación.

Fairly

No sé leer, dice Sesame disculpándose.

¿Por qué te has enrolado al Ejército Rojo?, pregunto a Fairly

Para continuar mis estudios con el presidente Mao. Él también es poeta.

Fairly

Participo en concursos de versos Qu y Pai, dice. Estoy impaciente por competir con el presidente Mao. He oído decir que le encanta que lo desafíen. Mi fuerte es la dinastía Tang y el suyo tengo entendido que es la dinastía Song. Su especialidad es Fu. Entre los de la dinastía Song, prefiere «Norte tardío» y «Sur temprano». Mi especialidad son los poemas de ocho versos y cuatro tonos de Zu Hei-Niang, y los del presidente, los de cinco versos y dos tonos. Del tipo pin, pin, zhe, zhe.

Me sorprendería que el presidente la recibiera, me digo. Los hombres deben de buscar distinta clase de estimulación en mujeres diferentes.

Vivo durante unos meses en la llamada Cuesta de la Familia Qi. En el pueblo cueva hay más de treinta familias y todas se apellidan Qi. El viento sopla con fuerza por los valles y mi piel ya ha empezado a resentirse. Me han incorporado al nuevo programa de entrenamiento de soldados. En el pueblo sólo hay una calle que recorro cada día. Se prolonga hasta desembocar en un campo abierto. En el extremo este hay un cobertizo, y en el oeste, un pozo público. El pozo no tiene rejilla y en invierno se cubre de hielo.

Recorro con mi cuadrilla la calle en dirección a la base de entrenamiento. Veo a un niño de mejillas rosadas junto al pozo. Tira de una cuerda de la que cuelga un cubo de agua y el peso le hace inclinarse peligrosamente sobre el pozo. Podría resbalarse y caer en cualquier momento. Cierro los ojos al pasar por su lado. En la calle hay un ciego vendiendo unos ñames de aspecto viejísimo. Sus dos hijos van con pantalones abiertos por detrás y juegan con el carbón con los traseros manchados de negro. Al lado hay una ebanistería. Un carpintero hace baldes gigantes y sus hijos lo ayudan a lijar la superficie de la madera.

A Fairly

Fairly

Al cabo de una semana de dormir fatal empiezo a encontrarme mal. Fairly

Esta vez Fairly

Fairly

Me duele la cabeza sólo de mirar la tabla. Para llegar a ella tengo que subirme a la cama de Fairly

Por la noche se pega a la pared sin atreverse a darse la vuelta. No hay barandilla para impedir que se caiga. Sueña muchas veces con que rueda hasta el borde y se cae. Tarda semanas en acostumbrarse al miedo. A fin de evitar bajar de la tabla de noche, no se atreve a beber agua después de las tres de la tarde.

Tras recoger el trigo seco, la cuadrilla ha de transportar los tallos en un carro de una sola rueda. A Lan Ping le lleva un tiempo aprender a utilizarlo. Una vez aprende el truco, sujeta la barra con firmeza con los brazos doblados y pegados al cuerpo para hacerse con el control del carro, y camina sobre los talones. En las bajadas, tira de la barra hacia el suelo y se acuclilla. El peso del cuerpo sirve de freno. A veces permanece de cuclillas todo el trayecto, arrastrando el trasero por el suelo. A diferencia de ella, Fairly

Lan Ping empieza a advertir el abismo. El abismo entre ella y el papel que quiere interpretar. Éste se le escabulle de las manos. Se pregunta cuándo va a conocer a gente importante.

Si eres soldado, compórtate como tal. El tono de Fairly

Demasiados ñames, comenta Sesame.

¿Pastillas antigases?, ofrece Lan Ping.