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– ¡Sí, sí, ya voy! -dijo él interrumpiendo su protesta al tiempo que le lanzaba una mirada para que se callase-. Toma, coge la bolsa -añadió con intención de pasársela, pero en ese momento el barquero se apresuró a quitársela de las manos.
– Permitidme, señor. Tened cuidado, no metáis los pies en el barro. -Sacó la bolsa de la embarcación y, sin ninguna ceremonia, se la dio a Leigh-. Cogeos de mi brazo, señor, y tened cuidado al bajar. Ya está, sano y salvo. Muchas gracias, señor, muchas gracias.
No se le podía ver el rostro por las continuas reverencias que hacía. Nemo ya había echado a correr más allá de donde se encontraba Leigh hasta llegar al final de la cuerda. Al parecer, el Seigneur ya había previsto el tirón, pues tan solo abrió más las piernas para resistirlo antes de volverse hacia el barquero.
– Maitland -le dijo con una ligera inclinación de cabeza-. Me llamo S.T. Maitland.
– Muy bien, señor. Lo recordaré. Que Dios os bendiga, señor. Y os deseo toda la suerte del mundo con vuestro perro lobo.
S.T. cogió la bolsa de Leigh y se la echó al hombro junto con la silla de montar. El barquero los siguió durante un trecho mientras seguía deshaciéndose en reverencias.
– ¡Estás loco! -le espetó ella en cuanto el hombre no pudo oírlos-. ¡Le has dado una guinea y le has dicho tu nombre!
– No pasa nada porque le diga mi maldito nombre. ¿Has visto que saliera en alguna lista de hombres buscados?
Leigh apretó los dientes y lo miró fijamente.
– ¿Y por qué diantres le has tenido que dar una guinea, si casi no tenemos para comer?
– Puede que tengamos que pasar por aquí otra vez.
– Eso está muy bien, pero me gustaría saber cómo nos las vamos a apañar.
Él se limitó a mirarla con esa sonrisa suya tan pícara y cautivadora, y continuó andando. Leigh lo observó mientras avanzaba con absoluto donaire, sin tropezar, ni vacilar, ni echar mano rápidamente de algo para no perder el equilibrio cuando volvía la cabeza, Parecía más fuerte, más distante, como si se estuviera transformando ante sus ojos de una forma que escapaba a su comprensión.