Добавить в цитаты Настройки чтения

Страница 4 из 46

ESCENA II

Primer patricio. ¿Y?

Quereas. Como siempre, nada.

Helicón. Bueno, no perdamos la cabeza.

Primer patricio. Claro.

Helicón. No perdamos la cabeza, es la hora del almuerzo.

El viejo patricio. Es lógico, más vale pájaro en mano que cien volando.

Quereas. No me gusta esto. Pero todo marchaba demasiado bien. El emperador era perfecto.

Segundo patricio. Sí, era como es debido: escrupuloso e inexperto.

Primer patricio. Pero, ¿qué tenéis y por qué esos lamentos? Nada le impide continuar. Amaba a Drusila, por supuesto. Pero en fin de cuentas, era su hermana. Acostarse con ella ya era mucho.

Pero trastornar a Roma porque ha muerto, pasa de la raya.

Quereas. No importa. No me gusta esto y la huida no me dice nada bueno.

El viejo patricio. Sí, no hay humo sin fuego.

Primer patricio. En todo caso, la razón de Estado no puede admitir un incesto que adopta visos de tragedia. Pase el incesto, pero discreto.

Helicón. ¿Quién os dice que por Drusila?

Segundo patricio. ¿Y entonces por quién?

Helicón. Pues por nadie o por nada. Cuando todas las explicaciones son posibles, no hay en verdad motivos para elegir la más trivial o la más tonta.

Entra el joven Escipión. Quereas se le acerca.