Страница 29 из 58
»El profesor Lorca es sensato cuando habla -continuó don Juan-, porque tiene la preparación para usar las palabras acertadamente. Pero no está preparado para tomarse en serio como un hombre que va a morir. Como es inmortal, no sabría hacerlo. No hace ninguna diferencia que los científicos construyan máquinas complejas. Las máquinas no pueden de ninguna manera ayudarle a nadie a enfrentarse a la cita inevitable: la cita con el infinito.
»El nagual Julián me contaba -siguió-, de los generales conquistadores de la Roma antigua. Cuando regresaban victoriosos, se organizaban desfiles gigantescos para rendirles honores. Mostrando los tesoros que habían ganado, y los pueblos derrotados que habían convertido en esclavos, los conquistadores desfilaban llevados en sus carrozas de guerra. Acompañándolos, había siempre un esclavo, cuya faena era susurrarles al oído que toda fama y toda gloria es simplemente transitoria.
»Si somos victoriosos de alguna manera -continuó-, no tenemos a nadie que nos vaya susurrando que nuestras victorias son fugaces. Los chamanes sin embargo tienen una ventaja: como seres camino a la muerte, tienen a alguien susurrándoles en el oído que todo es efímero. El susurrador es la muerte, la consejera infalible, la única que nunca te va a mentir.