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El juicio se celebraba en otra ciudad, a poco menos de una hora de distancia en coche. Yo normalmente nunca iba por allí. Un compañero se ofreció para conducir; se había criado en aquella ciudad y la conocía bien.
Era jueves. El juicio había empezado el lunes. Durante los tres primeros días se habían visto las recusaciones de los abogados defensores. Éramos el cuarto grupo, y el que iba a asistir al verdadero inicio del juicio: las declaraciones de los acusados.
Avanzábamos por la carretera de montaña, entre frutales en flor. Estábamos de un humor solemne y entusiasta: por fin íbamos a poner a prueba todo lo que habíamos aprendido. Nuestra asistencia al juicio iba más allá del mero hecho de mirar, escuchar y tomar nota de todo: íbamos a contribuir a la tarea de revisión del pasado.
El Palacio de Justicia era un edificio de principios de siglo, pero carente de la suntuosidad y el aire siniestro de los edificios de juzgados de aquella época. La sala de sesiones tenía a la izquierda una hilera de grandes ventanas, cuyo vidrio esmerilado impedía ver el exterior, pero dejaba entrar mucha luz. Delante de las ventanas estaban sentados los fiscales, de los que en los días claros de primavera y verano sólo se reconocía la silueta. El tribunal, formado por tres jueces con togas negras y seis jurados, estaba sentado al fondo de la sala, y a la derecha estaba el banco de los acusados y los defensores, que, debido a lo numeroso del grupo, había sido ampliado con mesas y sillas hasta llegar al centro de la sala, justo delante de las hileras del público. Algunos de los acusados y defensores estaban sentados de espaldas a nosotros. Era el caso de Ha
Sí, prefería quedarse de pie. Sí, había nacido en Herma
– ¿Ingresó usted voluntariamente en las SS?
– Sí.
– ¿Por qué?
Ha
– ¿Es cierto que entró usted en las SS aunque en la empresa Siemens le habían ofrecido un puesto de encargada?
El abogado de Ha
– ¿Qué significa ese «aunque»? ¿Se pretende insinuar que una mujer debería preferir ser encargada en la empresa Siemens a ingresar en las SS? No me parece justificable plantear semejante pregunta en relación con la decisión de mi defendida.
Se sentó. Era el único abogado joven; los demás eran todos viejos, y algunos, como se demostró pronto, antiguos nazis. El abogado de Ha
A preguntas del presidente, Ha
– ¿Se pretende insinuar que el cambio frecuente de residencia implica el peligro de que mi defendida se fugue? -terció el abogado con indisimulada ironía-. Sepan entonces que cada vez que ha cambiado de residencia, mi dienta se ha dado de baja y de alta en el registro civil. No hay ningún motivo para pensar que vaya a huir, ni puede destruir pruebas, porque no las hay. El juez de primera instancia consideró, ante la gravedad del presunto delito v del peligro de perturbación del orden público, que mi defendida no podía quedar en libertad. Pero eso, señorías, es un razonamiento nazi. La costumbre de decretar la prisión incondicional en esos casos la introdujeron los nazis y después de los nazis fue anulada. Ya no existe.
El abogado se recreaba maliciosamente en sus palabras, como quien revela un picante secreto.
Me asusté. Me di cuenta de que me parecía natural y justo que le aplicaran a Ha
El juez volvió a parecer desorientado, y empecé a comprender que ése precisamente era su truco. Cada vez que alguien hacía una afirmación que le parecía obstruccionista o molesta, se quitaba las gafas, proyectaba sobre la persona en cuestión una mirada miope e insegura y fruncía el ceño. Y a continuación hacía como si no hubiera oído nada, o bien decía: «O sea que según usted…» o «Si le entiendo bien, usted opina que…», y repetía la afirmación de una manera que dejaba bien claro que no estaba dispuesto a tomarla en consideración y que no va lía la pena insistir en el asunto.
– O sea que, según usted, el juez de primera instancia no habría debido tener en cuenta que la acusada no ha respondido a ninguna de las citaciones que se le han enviado y no ha comparecido ante la policía, ni ante el fiscal ni ante el juez. Muy bien, ¿desea usted presentar una instancia para el levantamiento de la prisión incondicional?
El abogado presentó la instancia, y el tribunal la rechazó.