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Michael nunca había visto aquella expresión en el rostro de su hermano So
– Me importa un bledo lo que quieran las demás Familias. Mejor será que no se mezclen en esta lucha.
Clemenza y Tessio se agitaron en sus sillas, incómodos. Se sentían como oficiales de infantería que oyeran a su general hablar de conquistar un objetivo inexpugnable, prescindiendo de las vidas que tuvieran que sacrificarse.
– Escucha, So
So
– Lo comprendo -asintió-; pero no permitiré que nadie se ponga en nuestro camino cuando vayamos a por Sollozzo.
So
– ¿Alguna noticia respecto a Luca?
– Nada en absoluto -contestó el _caporegime_-. Sollozzo debe haberlo secuestrado.
– Me sorprendió que Sollozzo no se sintiera en absoluto preocupado respecto a Luca -comentó Hagen-. Es demasiado listo para no preocuparse por un hombre como Luca. Pienso que tal vez lo haya puesto fuera de la circulación, de una forma u otra.
– ¡Dios! -musitó So
– Cualquiera puede hacer una tontería, y la prueba la tienes en Paulie -contestó Clemenza lentamente-. Pero Luca, no. El Padrino siempre ha confiado ciegamente en él. Luca es el único hombre al que ha temido. Pero hay más, So
So
– Cualquiera puede convertirse en traidor -opinó el _caporegime_ de Brooklyn-. Luca siempre ha sido muy susceptible. Tal vez el Don le ofendió sin querer. Entra dentro de lo posible. Sin embargo, creo que Sollozzo le dio una pequeña sorpresa. Eso concuerda con la opinión del _consigliere_. Deberíamos prepararnos para aceptar lo peor.
– Sollozzo no tardará en enterarse de lo de Paulie Gatto. ¿Cómo va a reaccionar? -dijo So
– Le hará recapacitar -sonrió Clemenza-. Sabrá que nadie se burla de la familia Corleone y comprenderá que ayer tuvo mucha suerte.
– Eso no fue suerte -señaló So
Uno de los hombres de la cocina les llevó una fuente de espaguetis y luego varios platos, tenedores y vino. Prosiguieron la reunión mientras comían. Michael no salía de su asombro. Él no comía ni hablaba, pero So
Tessio no creía que la muerte de Paulie Gatto acobardara a Sollozzo. Es más, estaba por decir que la había previsto y que se había alegrado. Un inútil menos en la nómina. Y no se asustaría; después de todo ¿se habrían asustado ellos de hallarse en la situación del Turco?
– Sé que soy sólo un aficionado -intervino Michael tímidamente-, pero de todo lo que habéis dicho acerca de Sollozzo, teniendo en cuenta que de pronto ha roto la comunicación con Tom, diría que se guarda un as en la manga. No sé qué jugada prepara, pero si lo supiéramos, entonces tendríamos la sartén por el mango.
– Sí -replicó So
– Completamente, So
Clemenza, en un tono quizá demasiado arrogante para un hombre cuyo primer subordinado le había traicionado recientemente, dijo:
– Sollozzo nunca podrá acercarse a esta casa, jefe. Lo prometo. No tienes por qué preocuparte.
Durante un instante, So
– ¿Qué novedades hay en el hospital? ¿Están tus hombres donde deben estar?
Por vez primera durante la conferencia, Tessio pareció seguro del terreno que pisaba.
– Ya lo creo -asintió-. Están en el interior y en el exterior. Forman un círculo. También los policías lo están haciendo muy bien. Hay agentes de paisano en la puerta de la habitación, esperando interrogar al Don. Es de risa. El Don todavía está siendo alimentado por medio de tubos, por lo que de momento no tenemos por qué preocuparnos de la cocina. Lo digo porque esos turcos son muy aficionados a emplear venenos. Y en modo alguno debemos dejar que se acerquen al Don.
So
– Yo no corro peligro, pues tienen que tratar conmigo: necesitan el engranaje de la Familia -y mirando a Michael, añadió, sonriente-: Tal vez vayan a por ti. A lo mejor Sollozzo piensa raptarte y así forzarnos a aceptar sus condiciones.
Tristemente, Michael pensó que su cita con Kay no se produciría. So