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Estaba impresionada, contra su voluntad, por lo completo de los planes de Tony para vidas que debían ser al mismo tiempo comunitarias e intensamente privadas. Había un gimnasio, un pequeño hospital…

– Para fin de año tendremos dieciocho médicos matriculados, sabes, y cuatro piensan venir aquí, y una guardería de día, una escuela, una granja de cultivos intensivos.

– La mayor parte de la comida vendrá de afuera. También la mayoría de los trabajos, aunque harán la mayor cantidad posible desde aquí, por red informática.

No nos estamos aislando del mundo… solamente creamos un lugar seguro desde donde intercambiar con él.

Leisha no respondió.

Además del servicio energético, energía-Y autosuficiente, estaba muy impresionada por la planificación humana. Tony tenía insomnes interesados de casi cualquier campo que pudieran necesitar, tanto para los requerimientos internos como para tratar con el mundo exterior.

– Lo primero son los abogados y contadores -dijo Je

Es nuestra primera línea de defensa para salvaguardarnos. Tony reconoce que la mayoría de las batallas modernas por el poder se libran en las cortes y en la bolsa.

Pero no todas. Al final, Je

– Por supuesto, no estamos preparados para un ataque aéreo o un asalto armado directo -dijo Je

Leisha tocó con la punta de los dedos la copia de los planos de seguridad. La perturbaban.

– Si no podemos integrarnos en el mundo… libre comercio debería implicar libre tránsito.

– Bueh, sí -dijo Je

Tengo algo que decirte, Leisha.

– ¿Qué?

– Tony no está aquí.

– ¿Y dónde está?

– En la cárcel del condado de Allegheny. ¡Es cierto que estamos teniendo pleitos por la zonificación de Santuario… zonificación! ¡En este lugar aislado!

Pero es algo más, algo que ocurrió esta mañana. Arrestaron a Tony por el secuestro de Timmy De Marzo.

La habitación pareció oscilar.

– ¿El FBI?

– Sí.

– ¿Cómo… cómo lo descubrieron?

– Algún agente eventualmente resolvió el caso. No nos dijeron cómo. Tony necesita un abogado, Leisha. Dana Monteiro ya aceptó, pero Tony te quiere a ti.

– ¡Je

– Dice que esperará. Mientras tanto Dana será su abogada.

¿Conseguirás tu título?

– Por supuesto. Pero ya tengo un trabajo esperándome con Morehouse, Ke

– Culpable -dijo Je

Leisha asintió. Había temido que Tony se declarara inocente: más mentiras, subterfugios, tramoyas políticas. Su mente recorrió rápidamente circunstancias atenuantes, precedentes, pruebas en antecedentes… Podrían usar Clements contra Voy

– Dana está ahora en la cárcel -dijo Je

– Sí.

En Belmont, sede del condado, no les permitieron ver a Tony.

Dana Monteiro, como su representante, podía entrar y salir libremente. Leisha, que no era oficialmente nada, no podía ir a ninguna parte. Eso les dijo un hombre en la oficina de la Fiscalía, que permaneció impasible mientras les hablaba, y que escupió en el suelo hacia sus pies cuando se iban, aunque eso lo dejó con la mancha del salivazo en su piso de la corte.

Richard y Leisha se dirigieron en el automóvil rentado al aeropuerto para volar a Boston.

En el camino Richard dijo que la dejaba. Se mudaba a Santuario ya, aunque todavía no estuviera funcionando, para ayudar en la planificación y en la construcción.

Pasaba la mayor parte del tiempo en su casa de la ciudad, estudiando ferozmente para los exámenes o contactando a los niños insomnes por la Red. No había contratado a otro guardaespaldas para reemplazar a Bruce, lo que hacía que saliera poco; esa reticencia a su vez la enojaba consigo misma. Una o dos veces al día repasaba los informes electrónicos de Kevin.

Había signos de esperanza. El Times de Nueva York publicó un editorial, difundido ampliamente por los servicios electrónicos de noticias:

PROSPERIDAD Y ODIO: UNA CURVA LOGICA QUE CASI NO VEMOS Los Estados Unidos nunca han sido un país que valorara mucho la calma, la lógica, la racionalidad. Tenemos, como pueblo, tendencia a etiquetar estas cosas como "frías". Tenemos, como pueblo, tendencia a admirar el sentimiento y la acción: en nuestras historias y memorias no exaltamos la creación de la Constitución sino su defensa en IwoJima; tampoco los logros intelectuales de un Stephen Hawkings sino la heroica pasión de un Charles Lindbergh; ni a los inventores de los monorraíles y computadoras que nos unen sino a los compositores de furibundas canciones de rebeldía que nos separan.

Un aspecto peculiar de este fenómeno es que se hace más fuerte en tiempos de prosperidad. Cuanto mejor están nuestros ciudadanos, cuanto más contentos por los resultados que viven de un calmo razonar, más apasionados se muestran en su tendencia a la emoción. Consideren, en el siglo pasado, los ostentosos excesos de los Años Locos y el regodeo anti-sistema de los sesenta. Consideren, en nuestro propio siglo, la prosperidad sin precedentes que trajo la energía-Y; y consideren luego que Kenzo Yagai, excepto para sus seguidores, fue visto como un lógico despiadado y avaricioso, mientras que la adulación nacional se vuelca hacia el escritor neonihilista Stephen Castelli, hacia la "tierna" actriz Brenda Foss y hacia el temerario clavadista de pozos gravitatorios Jim Morse Luter.