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Julia Qui
Treinta y seis Tarjetas de San Valentín
(Thirty-six Valentines)
Prólogo.
En Mayo, Susa
Hay tanto sobre lo que informar acerca del baile en Hampstead de la señora Trowbridge que Esta Autora apenas sabe cómo contarlo todo en una sola columna. Quizás el más asombroso – y algunos dirían que romántico- momento de la noche, fue sin embargo cuando el Honorable Clive Ma
La señorita Ballister, con sus ojos y su cabello oscuro, es reconocida como una de las bellezas más exóticas de la Temporada, aunque nunca se le incluyó entre las filas de las “Incomparables” hasta que el señor Ma
Aunque la señorita Ballister ha tenido su cuota de pretendientes, ninguno era tan apuesto o buen partido como el señor Ma
Revista de Sociedad de Lady Whistledown,
17 de mayo de 1813
En Junio, su vida era tan perfecta como era posible.
El señor Ma
Y con esto, Esta Autora debe finalizar esta columna. Tanto romanticismo despierta mi necesidad de salir afuera y dejar que la lluvia restaure la disposición normalmente gruñona de una.
Revista de Sociedad de Lady Whistledown,
16 de junio de 1813
En Julio, Susa
El señor Ma
Revista de Sociedad de Lady Whistledown,
26 de julio de 1813
Y entonces, llegó Agosto.
Los puntos flacos y los romances de la sociedad son por lo general medianamente fáciles de predecir, pero de tanto en tanto ocurre algo que confunde y asusta hasta a Esta Autora.
El señor Clive Ma
Pero no a la señorita Susa
Después de una temporada completa de cortejo más bien público a la señorita Ballister, el señor Ma
La reacción de la señorita Ballister ante este acontecimiento se desconoce.
Revista de Sociedad de Lady Whistledown,
18 de Agosto de 1813.
Lo cual nos lleva, más bien dolorosamente, hasta Septiembre.
Ha llegado hasta Esta Autora el rumor de que la señorita Susa
Esta Autora no puede culparla.
Revista de Sociedad de Lady Whistledown,
3 de septiembre de 1813
Capítulo Uno.
Ha llegado hasta Esta Autora la noticia de que el Honorable Clive Ma
Los recién casados han regresado a Londres para disfrutar de las festividades de invierno, al igual que la señorita Susa
Esta Autora imagina que las anfitrionas de la ciudad están comprobando, ahora mismo, sus listas de invitados. Seguramente no pueden invitar a los Ma
Revista de Sociedad de Lady Whistledown,
21 de enero de 1814
De acuerdo con Lord Middlethorpe, que acababa de consultar su reloj de bolsillo, pasaban exactamente seis minutos de las once de la noche, y Susa
El primero de ellos era imposible. Deseó que de alguna manera, quizás a causa de alguna clase de magia misteriosa y benévola, ella pudiera desaparecer del salón de baile en el que permanecía de pie en ese momento y encontrarse cálidamente acurrucada en su cama en la casa de su familia en Portman Square, al norte de Mayfair. No, mejor aún, aparecer cálidamente acurrucada en la cama, en la casa solariega de su familia en Sussex, que estaba lejos, muy lejos de Londres y, lo que era más importante, muy lejos de todos los habitantes de Londres.
Susa
Una vez que se hizo evidente que no iba a ninguna parte, por medios extraordinarios o incluso ordinarios (Susa
Esto pareció posible. Ambos estaban sanos; simplemente podrían ponerse en pie y marcharse caminando. Lo cual enriquecería enormemente la calidad de vida de Susa