Добавить в цитаты Настройки чтения

Страница 107 из 108

Acabé mi helado y, al meter la servilleta en el bolsillo, me encontré con el sobre de Claudel.

¡Diablos!, ¿por qué no leerlo?

Lo abrí y apareció una nota manuscrita. Para mi sorpresa, no era la queja oficial que esperaba. El mensaje estaba escrito en inglés.

«Doctora Bre

Usted tenía razón: nadie debe morir en el anonimato. Gracias a usted, así ha sucedido con esas mujeres. Gracias a usted ha concluido la carrera criminal de Leo Fortier.

Constituimos la última línea de defensa contra ellos, contra los proxenetas, los violadores, los asesinos a sangre fría. Me sentiré muy honrado si volvemos a trabajar juntos.

Luc Claudel.»

Arriba en la montaña, la cruz brillaba suavemente enviando su mensaje por el valle. ¿Qué era lo que decía Kojak? «Alguien te quiere, pequeña.»

Ryan y Claudel lo habían comprendido: éramos el último baluarte.

Contemplé la ciudad a mis pies. Quédate: alguien te quiere.

– Á la prochaine -dije en la noche veraniega.

– ¿Qué quiere decir? -se interesó Katy.

– Hasta la próxima vez.

Mi hija pareció sorprendida.

– Vámonos a la playa.