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Capítulo 26

El doctor Eric Fields se ofreció para colaborar con la recogida de pruebas en la escena del crimen, así que él y Olivia siguieron a Qui

Qui

Se preguntaba qué andaría buscando. ¿Acaso investigaba una corazonada? ¿Por qué había salido sin apoyo o sin dejar que al menos alguien supiera dónde iba? ¿O es que quizá se había encontrado en el lugar equivocado en el momento equivocado?

Sam Harris ladraba órdenes a sus subordinados cuando vio que Qui

– Lo tengo todo bajo control -dijo el ayudante del sheriff al verlos llegar.

– Estoy seguro que así es -dijo Qui

El doctor Fields se acercó.

– Sam, me alegro de volver a verte -dijo, y le tendió la mano.

– Doctor Fields. No sabía que había venido. -Harris parecía algo nervioso e impresionado por la presencia del director del laboratorio.

– He acompañado a la doctora St. Martin por otro caso cuando nos hemos enterado de la desaparición del sheriff Thomas he venido para ver si puedo ayudar en algo. Volveremos a Helena en cuanto terminemos aquí y me encargaré de acelerar el análisis d las pruebas. ¿Crees que esto tiene algo que ver con la investigación del Carnicero?

A Qui

– En este momento, no queremos precipitarnos en las conclusiones, doctor Fields -dijo Harris -. Puede que el sheriff Thomas estuviese investigando alguna pista del caso van Auden. Todavía estamos reconstruyendo su itinerario durante el día de ayer.

– ¿Puedo echarle un vistazo a su vehículo?

– Por supuesto que sí. Ahora mismo tengo a los técnicos del laboratorio trabajando en ello. Estoy seguro de que estarán agradecidos de que usted pueda supervisarlos. -Harris acompañó a Fields hasta la camioneta de Nick.

Qui

– No pensé que Fields pudiera manipular a Harris de esa manera. Parece tan… Doogie Hauser.

Olivia rió.

– Eric tiene un curriculum impresionante y, entre otras cosas, ha dirigido el laboratorio de criminología de Oklahoma City. Trabajó en estrecha colaboración con nuestra gente después del atentado de mil novecientos noventa y cinco y se siente muy afortunado de contar con nuestra ayuda en su laboratorio. No es habitual que nos acojan con tanta amabilidad.

– Harris es como una piedra en el zapato -dijo Qui

– Cuando Nick lo nombró primer ayudante, le dije que tendría problemas -añadió Miranda-. Harris fue su rival en las elecciones.

– Eso lo explica todo.

Los ojos de Miranda se llenaron de lágrimas que no llegó a derramar cuando miró por el camino hacia la camioneta de Nick.

– Qui

– Eso no lo sabemos -dijo Qui

Ella lo miró, mordiéndose el labio.

– ¡Me siento tan impotente!

– Pues no tienes porqué. Tenemos a dos agentes revisando los archivos en este mismo momento, basándonos en la información que nos ha dado el profesor Austin. Una lista que quedará reducida a unos cuantos nombres. Y dos agentes más que llegan esta noche. Más temprano que tarde, tendremos noticias. Nos estamos acercando, Miranda. Vamos a atrapar a este tío. Lo presiento.

– ¿Antes de que mate a Ashley?

– Dios mío, eso espero.

Veinte minutos más tarde, el doctor Fields llamó a Qui

– ¿Han encontrado algo? -preguntó Qui

El director del laboratorio dio un golpecito a la bolsa que llevaba.

– Voy a encargarme de las pruebas. Han limpiado el interior a fondo.

– ¿No hay huellas dactilares?

– En el volante no hay huellas de Nick ni de nadie más. Ni en el salpicadero ni en las puertas. Harris ha dicho que tenía un testigo, un camionero, el hombre que informó sobre el vehículo abandonado.

– ¿Testigo? -Qui

– El testigo no vio a nadie dentro ni alrededor del coche. Venía por este camino a la una y media de esta tarde, siguió en dirección sur por la ciento noventa y uno y se detuvo a comer y echar gasolina, a unos cinco kilómetros de aquí. Lo tiene todo registrado en su libro de viaje. Salió del restaurante a las tres y el todoterreno del sheriff estaba aquí. Dice que casi chocó con él después de tornar la curva. Llamó enseguida para avisar.

– Eso nos da una referencia en el tiempo. Bien. -Qui

– A mí me parece razonable -dijo Fields -. Una cosa más. A pesar de que limpiaron el coche, he podido recoger unas muestras de tierra del acanalado del pedal de freno. A primera vista, parece el mismo tipo de arcilla que encontramos en el asesinato de Douglas. Es una muestra pequeña, menos de un gramo. No puedo decir con seguridad si son idénticas hasta hacer unas pruebas, pero creo que por cautela deberíamos suponer que proviene del mismo lugar.

– Lo cual significa que el Carnicero tiene a Nick.

Olivia y el doctor Fields dejaron la escena junto al camino para volver a Helena. Qui

– Tenemos cuatro posibles sospechosos -dijo; sus ojos claros saltaban de un lado a otro, emocionado -. No puedo creer que de todos esos nombres hayamos llegado a esto tan rápido.

– Hay que seguir el rastro de las pruebas -dijo Qui

– El primer tío -dijo Booker- todavía trabaja en el campus. Mitch Groggins. Es cocinero en la cafetería. Lleva diecisiete años ahí. Tiene cuarenta años. Su madre vive en Green River, Utah.

Qui

– ¿Habéis hablado con su madre? ¿O averiguado si estuvo de visita recientemente?

Booker negó con la cabeza.

– Hemos estado ocupados reduciendo la lista. No hemos tenido tiempo. Lo siento…

Qui

– Habéis hecho lo correcto -dijo, y anotó algo en su libreta.

– El próximo en la lista se licenció un año después de que desapareció Pe

Denver… aquello estaba en el centro de Colorado. Qui

– ¿Qué edad tiene? -preguntó Qui

– Treinta y siete.

– Vale. ¿El siguiente?

– Bryce Younger. Treinta y cinco años. Estaba en el primer curso cuando desapareció Pe

– Lo sé -dijo Qui

– Así que él estaba una planta por debajo de Pe

En la construcción. Significaba que estaría en buena forma, capaz de neutralizar físicamente a una mujer.

– ¿Hay algo que indique que haya venido a Montana recientemente?

– Su empresa de construcción es muy grande, tienen proyectos por todo el oeste de Estados Unidos, entre ellos la construcción del nuevo edificio de ciencias, en Missoula.

La Universidad de Montana en Missoula quedaba a unas dos horas al noroeste de Bozeman.

– El último tipo de la lista tiene cuarenta y cinco años; es un poco mayor que los demás. Brad Palmer. Trabajaba como auxiliar en una de las asignaturas de Pe

– Pero, mira esto -añadió Booker-. Vive en Grand Junction, Colorado.

Qui

Miranda escuchaba cómo Qui

Miró las fotos de los cuatro hombres. Cualquiera de ellos podía ser el Carnicero. Sintió que se le ponía la carne de gallina.

Se quedó sentada en un rincón, absorbiendo las órdenes de Qui

Qui