Страница 19 из 65
Finge Alejandro Vi quedar atribulado por la injusticia del reproche, pero considera que Va
¿Qué más quieres? ¿Hablamos de tu patrimonio? Sus casas, el palacio Magani, el de San Pietro in Vincoli, la residencia con la viña. ¿Y sus derechos al castillo de Bieda?
– Me quejo de mi papel, no de mi pobreza o mi riqueza. Tus hijos y Giulia, Giulia, Giulia repetida en todos los cuadros de Pinturicchio.
– ¿Y tú no?
Le aprisiona Alejandro una mano y casi con dureza la saca de la fiesta y la arrastra por el pasillo hasta llevarla ante el cuadro de " La Anunciación ".
– ¿No eres tú ésa? ¿No te he idolatrado y nos hemos amado como nos pedía el cuerpo y la juventud?
Solloza Va
– Tengo miedo, Rodrigo. Por mí, por los hijos. Es demasiado alta la apuesta. El pobre Jofre muerto de miedo ante esa mujer tan poderosa, tan desafiante.
– A cada cual su miedo.
– Tengo miedo, Rodrigo.
Súbitamente Va
– Amigos, estamos en un momento decisivo del pontificado del gran Alejandro y confío en que su santidad no pensará que trato de aconsejarle, pero el gran Petrarca utilizó la historia de Aníbal para juzgar las victorias desaprovechadas. Cuando hostiguéis a los Orsini o a los Della Rovere, recordad este poema de Petrarca:
"Vinse Hanibal et non seppe usar poi ben la vittoria sua ventura: per signor mio caro, aggiate cura, che similmente non avegna a voi.
L.orsa rabbiosa per gli orsacchi suoi che trovaron di maggio aspra postura rode sé dentro, e i denti et l.unghie endura per vendicar suoi de
Mentre, il novo dolor dunque l.accora, non riponete l.onorata spada anzi seguite lá dove chiama.
Vostra fortuna dritto per la strada che vi puó dar, dopo la morte anchora mille et mille a
Los ojos de Va